La explosión de las Pampas
Por Andrea Ferrari desde Mar de las Pampas
A ocho kilómetros de Villa Gesell, Mar de las Pampas creció de manera explosiva en el último año. Un grupo de comerciantes intenta evitar que el crecimiento lo degrade: se enfrentan a quien quiere cortar un árbol o poner un nuevo balneario.
En Mar de las Pampas dicen que se fueron los colibríes, asustados por tanta sierra y tanto martillazo. O tal vez se desubicaron, porque cualquiera que no haya estado por más de dos años en este balneario puede sentir hoy que no lo conoce. Junto con el vecino Mar Azul, experimentó un insólito crecimiento, el mayor de la costa: centenares de obras modificaron su paisaje. Apenas cuatro años atrás, Mar de las Pampas podía alojar a unas 200 personas: hoy tiene lugar para 3000. Ante una temporada que promete batir records, muchos se frotan las manos y planean expansiones. Pero al mismo tiempo, un grupo de comerciantes da batalla para evitar que el lugar pierda su encanto: buscan cuidar el bosque, el silencio y las playas salvajes de quienes pretenden avanzar sobre ellos. Dicen que no quieren empresas grandes ni locales ruidosos. Y hasta mandan a sus hijos a hacer encuestas playeras entre los turistas para saber lo que les gusta y lo que no quieren que cambie en este lugar.
"Ciento por ciento", dice Eliana, de la inmobiliaria Manrique, cuando se le pregunta el índice de ocupación para enero. Ellos mismos están sorprendidos. "En 2002 los alquileres para el verano empezaron en el fin de semana largo del 12 de octubre. Pero este año en agosto ya teníamos gente alquilando. Para febrero tenemos un 60 por ciento ocupado." A las casas y complejos de cabañas que brotaron como hongos también se sumaron tres nuevas galerías comerciales. Aun con este crecimiento vertiginoso, Mar de las Pampas sigue marcando un fuerte contraste con Villa Gesell, a sólo ocho kilómetros de aquí. Ni un gramo de asfalto, mucho bosque y poco ruido: no hay discotecas ni jueguitos electrónicos. Un estricto código de zonificación limita la altura de las construcciones y los rubros que pueden instalarse. Hay un único balneario y muchos empeñados en que siga así.
Entre ellos está Liliana Muñoz, dueña del restaurante Cabaña Huinca y tesorera de la Asociación de Emprendedores Turísticos de Mar de las Pampas, una institución que tiene personería jurídica hace poco más de un año y se propone preservar la naturaleza tal como está: "Que no se tale indiscriminadamente, que no se construya más de lo permitido, que no se superen las alturas previstas", dice. Cuando oyen el ruido de una motosierra, la gente de AET sale corriendo. "Una vez -cuenta Liliana- nos pusimos alrededor de una lambertiana para evitar que la tiraran quienes construían un hotel y lo logramos."
También se opusieron a la licitación de un nuevo balneario lanzada por la Municipalidad de Villa Gesell y junto con la Sociedad de Fomento lograron frenarla. "Haciendo un análisis de las playas vecinas vemos que se están achicando -explica Muñoz-. Se hizo un estudio: lo que hace el mar es tirar arena y cuando la necesita la saca. Lo que encuentra en el camino es un estorbo y va modificando la playa. El proyecto que había era el de un balneario con boca náutica, pileta, etc. No queremos eso. Hasta ahora nadie presentó un proyecto que se pueda quitar en el invierno, algo que cuide la playa." Dicen ellos que tampoco los visitantes habituales de Mar de las Pampas quieren eso. Y lo saben porque suelen hacer encuestas en verano: "Van nuestros hijos, con remeras de la asociación y preguntan. La gente dice que no quiere nada bailable, nada ruidoso. Y tampoco otro balneario".
Pero si algo perturba el silencio del bosque en Mar de las Pampas es la actividad de las construcciones, en cantidades sorprendentes: este año hubo más de doscientas obras. "Molesta un poco a los turistas la cantidad de obras que no se terminaron, y hacen ruido -admite Anna Bianco, dueña del restaurante Amorinda y presidenta de AET-. Pero en líneas generales estamos conformes con el crecimiento del lugar. Hay veces que la gente termina construyendo uno al lado del otro porque los terrenos tienen 15 por 30 o 15 por 45. Pero la zonificación es muy buena y va a quedar un 70 por ciento del bosque. Acá en cada manzana hay 2 o 3 cul de sac y alrededor de ellos hay un espacio verde: eso es intocable." Una característica del lugar es que la mayoría de los emprendimientos son iniciativas pequeñas y familiares. Los restaurantes suelen ser atendidos por sus propios dueños, al igual que los complejos de cabañas. Y no hay grandes proyectos: cada complejo tiene ocho o diez cabañas y la única hostería cuenta con 18 habitaciones. La altura máxima de construcción es doce metros. "Queremos conservar el encanto. No queremos tener empresas grandes. El turista que viene acá busca eso", dice Bianco.
De todas formas, ya no queda demasiado espacio para el crecimiento: en las zonas aptas para el comercio y la hotelería hay pocos terrenos sin explotar. Y no es que sean baratos: un lote para vivienda unifamiliar se cotiza entre 10 y 20 mil dólares; uno comercial sube hasta los 50 o 60 mil. Son precios que en dos años aumentaron un 50 por ciento. También subieron los alquileres: esta temporada están aproximadamente un 20 por ciento más caros que la anterior: por una quincena una casa de dos dormitorios puede cobrarse entre 1900 y 4000 pesos. No son pocos los que se quejan de los aumentos. "Algunos hablan de especulación -dice Jorge Siempris, jefe de Turismo de la Municipalidad de Villa Gesell-. Yo en particular entiendo que el nivel de incremento en los costos de los materiales no tiene nada que ver con el Indec. La primera especulación, si la hay, la hicieron los proveedores, con aumentos abismales. Es casi imposible no trasladarlos." Pero también hay mucho nuevo: "Entre Mar Azul y Mar de las Pampas hay 34 complejos de cabañas que no estaban en el mercado la temporada pasada y que se esforzaron por prestar servicios que antes no había. Entonces es difícil comparar estos precios", agrega.
Algunos dicen que no variaron su lista del año pasado. Como Dardo Silva, el dueño de Viejos Tiempos, un lugar que hace honor a su nombre: es lo más antiguo del balneario. Cuando Silva llegó aquí, hace 17 años, había apenas seis familias y ni siquiera tenían tendido eléctrico. Este ex reportero gráfico puso una confitería a la que gente de otras playas solía venir a tomar el té en tazas antiguas. Ahora también tiene restaurante y un gran jardín. Silva se queja de que en algunos lugares "construyen tan encimado que parece un conventillo", aunque en general está bastante conforme con la manera en que se dio el crecimiento. "Pero desaparecieron los colibríes. En mi jardín había muchos, más de 30 y a la gente le gustaban. Ahora no hay ninguno, por el ruido de las obras. Quizá vuelvan -se esperanza-, cuando termine esta fiebre."
Fuente: Página/12, Domingo 04 de Enero de 2004
Entrevista al periodista y escritor Osvaldo Bazán
Por Romina Magnani
"Soy un elegido por estar en Mañanas Informales"
Osvaldo Bazán es consciente de la suerte que tiene al participar en Mañanas informales (programa que emite Canal 13, de lunes a viernes, de 9: 30 a 13 horas), un magazine periodístico que tiene mucho humor y que está hecho con inteligencia. A pesar que no es la televisión el medio de comunicación que más le gusta, está feliz de haber sido llamado por Jorge Guinzburg para trabajar allí,. Se siente afortunado de tener como compañera a Ernestina Pais, a quién admirada profundamente y la considera la única buena persona, de todas las que conoce, que trabajan en televisión.
Es fanático de Mar de las Pampas y Mar Azul, pero únicamente fuera de verano. Sobre todo en otoño y primavera. La comida lo puede y tiene sus lugares preferidos. Se va hasta Gesell por los panqueques de Carlitos y se siente muy a gusto en Viejos Tiempos , por su atención, el té de naranja y la torta de chocolate.
Bazán fue a la función de prensa de No te preocupes ojos Azules en la Ciudad Cultural Konex, de la Capital Federal, el pasado 16 de agosto. Mientras miraba el desfile de famosos que eran entrevistados por todos los medios, accedió a conversar con la única periodista que lo eligió entre tantas estrellas.
R: Qué sentís al trabajar en uno de los programas más vistos de la televisión argentina?O: A mí me divierte mucho y la verdad que es una alegría estar en ese programa. Más allá de porque a la gente le agrada, a nosotros nos gusta mucho. Mis compañeros también se divierten. No nos conocíamos antes de que Jorge nos llamara. Bueno él se conocía con Ernestina y con el Bicho Gómez (Payaso Malaonda), pero yo no. Tampoco a Gastón (Recondo) y a Mario (Mazzone). Se armó un grupo buenísimo. Eso que se ve es lo que hay.
R: Cómo llegaste al programa? Cómo fue ese llamado que mencionaste?
O: Me llamó Jorge por teléfono. Me dijo que fuera a su casa, que quería hablarme de un proyecto que tenía. Y fui. A mi no me gusta mucho trabajar en tele. No me divierte en general. Pocas veces me pasó trabajando en ese medio. Me habían llamado otras veces para otros programas, pero no me interesaron. Trabajar con Jorge me pareció una oportunidad impresionante. Después se armó todo esto que se ve y estoy muy contento.
R: Sentís que sos un elegido?
O: Y de alguna manera sí. A veces me digo "Uy cuánta gente podría estar acá!. Qué suerte que tengo de ser yo!". Digamos que me doy cuenta que está bueno estar ahí . Viste que hay gente que no ve que está pasando por un momento lindo?. Yo por suerte sí.
R: Me imagino que antes no te sucedería, cuando ibas a lugares como este, que te quieran hacer una entrevista como está ocurriendo ahora. Además hoy la gente te reconoce por la calle porque te ve en la tele. En qué cambió tu vida cuando andás por ahí?
O: Sí, cambia un poco la relación con la gente. Te conocen. Eso no es algo que a mí me agrade demasiado. La verdad que no lo tenía pensado. Yo hice periodismo gráfico muchos años. Es decir, no tenía incorporada la cosa de la fama y del reconocimiento por el trabajo. Y tampoco me interesa demasiado. Por suerte me agarró suficientemente grande como para que eso no me importe tanto. A veces me molesta y otras no. Depende de cómo venga la gente.
R: Es decir que ahora sos famoso?
O: Tampoco! Famosa es Ernestina, Susana Gimenez. A mí me conocen. No saben si de la tele, si fui a la escuela con ellos o si soy el primo del campo. No me tienen bien!.
De cuando Moria Casán lo confundió con otro periodista y se enojó con él
R: Como Moria Casán, que no te tiene muy bien.O: Moria por ejemplo me confunde con Orlando Barone. Viste, la gente no me conoce mucho, ja ja!
R: Cómo siguió lo de Moria?. Se solucionó?. Te pidió disculpas?. Volvieron a hablar? (La vedette lo confundió con el periodista Osvaldo Barone durante el programa Habitación 414 , que conducía Iván de Pineda por Canal 13. Ella, después de contestarle algunas preguntas, en las que dejó claro que no le molestó lo que sucedió durante el proceso en nuestro país, ya que para ella había sido una guerra, le pidió que se fuera del cuarto. Le dijo que él solía castigarla en sus notas y que tenía una animosidad hacia ella. Además le manifestó que él no le tenía simpatía y tampoco ella a Barone -aunque no sabía con quién hablaba en realidad-)
O: Mirá yo fui, hice una entrevista y volví a mi casa. Eso es todo lo que sucedió para mí. Fue una nota que estoy contento de haber hecho. Pregunté lo que tenía ganas y ella contestó lo que quiso. Haber logrado que una número uno como Moria diga algunas cosas, que evidentemente no tenía voluntad de decir, fue interesante.
R: Estuvo bueno para vos.
O: Me parece que profesionalmente es algo que uno intenta hacer. Es decir, tratar que el entrevistado, que fue interrogado cuatroscientas mil veces, te diga cosas que nunca dijo. Más, si como en este caso, era claro que no tenía ganas de hacerlo. Se dió y se vió. Lo bueno fue que se vió, no?. Yo no tengo ninguna animosidad con Moria. Ni la tenía antes, ni ahora.
R: Volviendo a Mañanas Informales . Cuál es tu opinión sobre Jorge Guinzburg?.
O: Es una opinión nada objetiva, por supuesto.
R: No podés poner algo de objetividad en tu parecer?
O: No, no podría porque son muchas horas diarias que comparto con él. Y porque estoy muy cerca viéndolo cómo trabaja y me gusta ver eso. Considero que es un aprendizaje permanente. El siempre dice que esto es un club de amigos, donde nos juntamos. Entonces el año pasado, cuando terminamos, le expresé que si es un club entonces opinaba: "A veces no me gustó. No todos tus chistes me causan gracia".
R: Y cuando te carga porque no conocés el argumento de la obra de teatro de la que estás hablando. Lo querés matar?. Decí la verdad.
O: No, no porque yo sé que.
R: Te está corrigiendo al aire.
O: En principio si estoy ahí es porque me eligió él. Y ese es el mayor aval.
R: Hacete cargo!
O: Claro hacete cargo!. Vos sabías que era yo y que iba a hacer esto.
O: Que yo cada tanto no iba a saber el argumento de la obra de teatro de la que iba a hablar.
O: Es que hay veces que es imposible. Y no lo siento ni siquiera como que es una falta.
R: Pero igual no decís: "Por qué no habré leído?.
O: No, no. Porque también sé que digo otras cosas que él no esperaba. Y en el equilibrio general pienso: "en todo caso él quiere que esté acá y yo sé qué estoy haciendo. Así que no considero que alguna vez alguna cosa que haya hecho. digo son tres horas y medio en vivo!.
R: Y qué opinás de Ernestina?
O: Mirá yo trabajo en los medios desde 1984 y pocas veces me encontré con alguien que sea tan buena persona como Ernestina. En televisión, entre la gente que aparece en cámara, seguro nunca. No parece que trabajara en este medio. Y en ese punto la verdad es que es una alegría trabajar con ella. Primero porque la admiro como profesional. Todo lo que hace me parece que está bien, incluso cuando no estoy de acuerdo. Me gusta cómo lo hace, es lo que yo vería. Y por otro lado me parece una persona impresionante.
R: Hasta cuándo siguen?
O: Mirá supongo que hasta fin de año, como en el 2005. Después qué pasará no sé.
R: Todavía no hay nada cerrado para el año que viene?.
O: No. En los términos que se maneja la televisión hoy, ese es el 2050. No tengo ni idea.
Osvaldo Bazán elige Mar de las Pampas par apasar algunos fines de semana
R: Conocés la costa argentina?O: Sí conozco. Cuando puedo voy un fin de semana. No me gusta mucho en verano, pero sí en otoño y primavera. Me gustan Mar de las Pampas y Mar Azul. Me hago el recorrido, paso por Gesell, voy a comer a lo de Carlitos y todo eso.
R: Y de Mar de las Pampas qué te gusta?.
O: A mí Mar de las Pampas me encanta. Me gusta una casa de té que se llama Viejos Tiempos . Hacen un té de naranja riquísimo.
R: Fue el primer comercio del lugar.
O: Sí, si. Esa onda de Mar de las Pampas me agrada. Todo lo snob que vino después me corrió un poco para Mar Azul. Pero Viejos Tiempos , su atención y la torta de chocolate que hacen, eso me gusta muchísimo. Viste que todo lo que tiene que ver con comer me puede. Los wafles de Carlitos .
R: Y el chocolate de La Pinocha?
O: El chocolate de La Pinocha sí claro, claro. Es eso.
R: Está en la parte snob pero está bueno. O: Claro sí. Y la fondue de Las Calas también. Un día fui apenas había llegado. Estaba solo con la tarjeta de crédito y no tenía efectivo. Me bancaron que les fuera a pagar al día siguiente porque no trabajaban con tarjetas. Así que les mando un beso grande si leen esta nota a la gente de Las Calas , donde se come bien. Cuando voy a Mar de las Pampas como y bebo. Como no hay que manejar, podés tomar tranquilo e irte a dormir.
R: Y adónde parás?. Cambias de lugares o tenés algún sitio preferido? O: Fui a algunas cabañas muy lindas de las que no recuerdo el nombre. Y una vez a la Mansión del Bosque . Bazán se despidió abierto a que le recomienden nuevos lugares para hospedarse en Mar de las Pampas.
(*) los tres libros más difundidos de Osvaldo Bazán son: "Y un día Nico se fue", "La más maravillosa música" y la investigación "Historia de la Homosexualidad en Argentina".
Fuente: Villa Gesell On Line
Qué astuto el mar
Por Adriano Ricco
Marketing o poesía, quien bautizó a Mar de las Pampas con ese nombre, supo que el nombre es en sí engañoso (¿cómo encontrar agua en medio de la pampa?), pero justamente por eso invita descubrir. Claro, y aunque nunca creímos en el engaño, siempre podemos jugar a que nos convencía ese atractivo y ahora de moda lugar de la costa argentina, para comprobar si aún así, la poesía también puede asomarse entre lo último.
Lo último, nos dijeron, es que probemos con un apart, spa incluido, para relajarnos y "revitalizarnos". Aceptamos, y caímos en manos de las manos relajantes de los apreciados Barlovento , un lugar en medio del bosque. El mar, astuto, se mantuvo alejado por un momento, y las mejores caricias fueron de las manos de Melissa y Fernando, dos cómplices que ayudaron a creer un rato más en el engaño del paisaje. Allí dicen que de eso se trata la " slow life ", y para quienes crean en ello, será bienvenido, y un buen comienzo tal vez. Nosotros creemos, en todo caso, que el mar está más bien adentro y que con unos placeres terrenales sencillos (se los venimos diciendo, no digan que no) se puede bien llegar allí a lo lento. Pero, para empezar, siempre es buena una ayuda de los amigos y del viento del lugar, que allí viene y se ve tras las ventanas altísimas del apart, y despeja preocupaciones, para pasar más allá.
Allá, en Las Gaviotas , ya verdaderamente mar adentro, y con los sentidos despiertos, hay otros amigos que esperan: Claudio y Jaque, dueños de Heiwa , un apart y restaurant japonés. Ellos viven allí en verdadero slow ("heiwa", significa paz y tranquilidad, y allí se transforma en real), junto a sus dos niñas, y reciben en unas casitas decoradas simplemente, con color tierra, con maderas y telas en el techo, y comodidad suficiente "para olvidar", como dice el poeta , lo que quieran, con el ir y volver de las olas para a quienes quieran ver las olas.
De otro lugar con olas llamado Okinawa, la isla más sureña y tropical de Japón, originalmente una población de pescadores, vino Jacqueline Ikei, la dama de la familia. De allí trajo su tradición y hospitalidad, esa que es fantástica cuando se siente en puntas de pie, cuando se deja en la bandeja en silencio y, como sentencia el I Ching, más que avanzar acompaña (" Si quiere avanzar, errará, mas si va en seguimiento, hallará su guía "). Allí en Heiwa el sushi es tan verdadero y con gusto a mar que las olas los llevaron más lejos y hoy ya están en Buenos Aires, con un local de delivery en Guise y Charcas, pequeño y con su sushiman venido desde Tokio, que conserva el detalle y hace que sigamos entre amigos.
Eso mismo sucede en Aike Mailén , el otro sitio de Mar de las Pampas donde la tradición, esta vez judía, aparece para ya casi convencernos de que el engaño no es tal. Lo que allí encontramos para comer parece salido de "la cocina de la Bobe", como su dueño (siempre dispuesto a un café-charla que otra que slow life) lo dice. Los varenikes con crema o los sandwiches de lever, pepinos, cracovia, pastrón, berenjenas y chucrut, en el silencio del bosque, son parte de "un sitio donde el tiempo y los sabores toman otras formas". No por casualidad, llegando al final del lugar, de maderas y fuego de salamandra, se nos aparece una biblioteca dispuesta a que nos quedemos un rato más, para, allí sí, olvidarnos de que estábamos probando ser engañados, y sucumbir en la trampa.
Fuente: Clarín, Sábado 09 de Septiembre de 2006
En Mar de las Pampas
Por José Czerwonko
En octubre del año pasado, decididos a aprovechar el feriado largo, decidimos con mi esposa, darle un descanso a nuestra vida cotidiana, haciendo una excursión a las playas de Mar de las Pampas, tan cerca de VillaGesell.
Quien no haya visitado el lugar, o por lo menos sepa por comentarios las características de esa villa, al oír el nombre, pensará por asociación de ideas, en una llanura inmensa, donde por un lado, la vista se pierde en el horizonte, mientras que por el otro, un mar bravío por momentos o manso en otros lame el perfil marino.
Nada más alejado de la realidad.
Mar de las Pampas, a unos 12 kilómetros de Villa Gesell, es un pequeño balneario que se caracteriza por sus amplias y agrestes playas, con un cordón de dunas. Es un remanso de paz, que nace gestado en el oloroso y denso pinar que lo envuelve. Desde allí, se adivina aguzando el oído la cercana presencia del mar.
Un único camino principal, rústico y arenoso, es la arteria por donde en un ir y venir de vehículos, alimenta a la villa del todo lo necesario. A partir de ese camino, hecho con arena apelmazada y endurecida, se abren senderos que van adentrando su trazado en el denso pinar. Las sinuosidades, marcan preámbulos para que el turismo descubra, luego de cada curva, alguna cabaña de piedra y madera que alberga la fantasía de su propietario. De trecho en trecho, como salpicadas en el paisaje, pequeñas hosterías familiares, se integran con singular armonía al paisaje. Al costado del camino, pintorescos comercios y algunas confiterías con decks frontales, invitan a la contemplación del entorno boscoso, sentados frente a un pocillo de café.
Nada puede compararse con el placer que da escapar desde algún sendero, para internarse en el pinar. Allí, la fiesta para los sentidos es completa. Basta detenerse en algún lugar, para oír en silencio, la vida que bulle bajo la hojarasca, engrosada con piñas caídas y algunas ramas desgajadas. Esa alfombra vegetal, oculta insectos, que en su deambular agregan su minúsculo sonido, mientras transforman ese aspecto en fértil suelo boscoso.
El olor intenso a pino se esparce, llevado por la brisa. Pájaros de diversos tamaños vuelan tras moscardones y cascarudos, pretendiendo su diario alimento. Rayos de sol se cuelan por la fronda, dibujando ojales de luz sobre el suelo. Todo se amalgama para conformar la imagen paradisíaca en ese espacio.
Fascinan los ruidos y silencios del bosque. Ramas que se parten, alguna piña que cae con fuerza y sonoridad, árboles coposos meciéndose al compás del viento y desde algún lugar el sonido del mar, cercano y poderoso, que agrega su cuota de majestuosidad a ese colosal sinfonía vegetal.
Quien desconozca el lugar, se sentirá un Robinson Crusoe moderno, imaginará que se encuentra solo en un bosque deshabitado; pero a poco de andar, se encontrará con un grupito de niños, confeccionando con ramas y troncos caídos su choza india. Saliendo desde cualquier parte, una familia, que lleva todo lo necesario para un pic nic playero, junto al mar, le da un toque doméstico al lugar. En resumen, un bosque lleno de vida.
Al llegar la noche, esta nos impactará con su magia de luces partiendo desde viviendas que esconden y muestran sus siluetas tras las arboledas. Seremos invadidos por el olor a comidas recién elaboradas, voces de niños jugando, alguna música, aves nocturnas en vuelo, bajo un cielo estrellado y perfumado con olor salobre de mar y pinares.
Todo esas sensaciones hicieron de nuestra visita a Mar de las Pampas un momento único.
Fuente: Clarín, Domingo 25 de Enero de 2004